viernes, 26 de abril de 2013

CLEMENCIA




No me robe el sueño, dijo hacia el rostro que lo miraba con desesperanza, mientras bajaba su voz y pronunciaba, no me dejes, por cuarta vez. Era un simplista de los clásicos, de esos que aman sin aranceles, un extraño tipo de persona, si era lamido no causaría el menor impacto, su personalidad y su cuerpo eran inodoras e incoloras. Según la lógica eso es una doble negación, lo cual lleva a una afirmación, por lo tanto, eso es un déjeme, pero se jodió porque con mis silencios y mi odio transitorio y demás, no lo voy a hacer. Eso es de lo más básico, negativo más negativo da positivo, prendió su cigarrillo, inhaló unas cinco veces de el tan rápido como pudo, le expulsó el humo en el rostro y el hombre se convirtió en un niño desconsolado.