martes, 18 de junio de 2013

MUSTIOLANDIA




Yo no soy inteligente, ustedes lo son, yo tan sólo les extraigo lo que necesito en sus momentos de ingenuidad, sanguijuela diurna con apellido común, sonrisa de archivo al aire libre, apretón de manos con sudor frío, abrazo con palmada en la espalda y discursos afables con destellos de sarcasmo. Mínimamente recibiré unas gracias circunstanciales, unas cuantas muecas secas e infinidad de veloces palabras enconando a mi procreadora, me basta con saber que sólo por un  momento seré parte de sus vidas, no les regalaré absolutamente nada más. Cada vez que quedo en mi indeterminada presencia, me convierto en la causalidad afásica, en el ceño fruncido con conciencia y el asidero de los mustios.