Yo no soy inteligente, ustedes lo
son, yo tan sólo les extraigo lo que necesito en sus momentos de ingenuidad,
sanguijuela diurna con apellido común, sonrisa de archivo al aire libre,
apretón de manos con sudor frío, abrazo con palmada en la espalda y discursos
afables con destellos de sarcasmo. Mínimamente recibiré unas gracias
circunstanciales, unas cuantas muecas secas e infinidad de veloces palabras
enconando a mi procreadora, me basta con saber que sólo por un momento seré parte de sus vidas, no les regalaré absolutamente nada más. Cada vez que quedo en mi indeterminada
presencia, me convierto en la causalidad afásica, en el ceño fruncido con
conciencia y el asidero de los mustios.
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