Las migajas de su mirada expresaban
éxtasis color ranita del pacifico, apretaba su labio inferior con sus dientes,
provocando la aceleración del movimiento en la cadera; enterraba sus uñas con
desespero, marcando un cuerpo que nunca le pertenecería. Apretó fuertemente con
sus piernas para robarle la respiración, con sus manos obligó el movimiento de
una cabeza, acercándola a su boca para susurrarle al oído ajeno, mientras
mordía al mismo tiempo la parte más blanda de esta, deme más, deme más, lo repitió
exponencialmente hasta morderse de nuevo el labio inferior con más fuerza.
Lanzó un manotazo a las costillas de su adversario, imitando el sonido de una
marimba salvaje. Hubo un silencio crudo, una pausa mortuoria, el crujido de una
tabla reactivó el hedonismo, los cuerpos sudaron más que antes, y la batalla por
su duración y algarabía sería
recordada en la Merced como el día de
los desconocidos.
martes, 17 de septiembre de 2013
CUAJO
Vomitaba chorros color arco iris,
su piel tenía una apariencia lechosa, la lengua se le asomaba de vez en cuando,
seca y llena de llagas, se movía al ritmo del delirio y el orine marrón que
salía por su conducto estrecho, traía consigo un olor rancio que le hizo
arrugar la nariz al más chato. Médicos y médicas pasaron por el cuarto,
recetando lo habido y por haber, los naturistas no se hicieron esperar pero la
palidez jamás abandonó su cuerpo, las ojeras le servían de cobija y la
tembladera de su ser casi crea un nuevo baile regional. Ya en el final de los
días, apareció la tía indeseable, la que aprieta cachete para saludar y levanta
pelos al hablar; abrió su boca y se desprendieron unos chillidos audibles.
-
Llévelo donde Arcesio, ese viejo está hecho de
levadura ancestral y saca al diablo a pasear todos los días.
El cadáver movió la cabeza en
señal de aprobación. Arcesio con el bigote espeso, la mirada de apariencia
dubitativa y las manos arrugadas con quien las deja en jabón. Agarró la cría
por la espalda y juetió su debilidad con cuanta rama se le cruzó, le escupió el
cuerpo con brebajes desconocidos y le gritó en ocho dialectos diferentes; al
terminar lo cargó y le invirtió los polos. Miró a los acudientes y les
vociferó.
-
Cuajo volteado, cuajo despiadado, muchacho mal
criado delicia pal` malvado.
CUTIMBARA (cucaracha)
Animalito despreciable, inmortal
de alcantarilla y hacedor de gritos prehistóricos, hoy llego a ti para
exaltarte entre los insectos. Antenitas de la desgracia, el lado sigiloso de la
oscuridad, tu nombre es sinónimo de insulto para algunos humanos, le donas
hombría al macho que te espicha para calmar a la doncella, eres catador de tuberías
y alertas al desbirolado. Querido, querido, no habrá incomodidad más necesaria que
tu presencia, un pisotón a un humano en tu honor, malicia voladora.
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