domingo, 13 de abril de 2014

RESIGNACIÓN





No se puede tener estabilidad con los artistas, las emociones les fluyen como agua de catarata, con su fuerza bruta y natural. No me imagino los desdichados que caen por esa rampa, pero a usted es difícil negarle la voluntad de dejarlos vueltos mierda. Le hago una propuesta, dejémonos ser hasta que el alma y el cuerpo no resistan, sólo evite los formalismos. Yo queriendo salir de la cuadrícula y usted desde la burbuja me vuelve a meter, sacuda mi ser como una brocha esparciendo colores sobre un lienzo y rapte mi voz, déjela encapsulada en un par de maracas y comencemos a darle sentido a esta vida. Le recuerdo que la vida es un acto de resignación, una deuda impagable, ni el dinero ni la felicidad bastan ya, las dos son ilusiones de un valor determinado en el riesgo. Está decidido, lancemos la moneda mientras reímos, si cae cara moriremos como menos cobarde nos parezca, si cae sello viviremos bajo las normas de la sociedad sin llevar la contraria, si cae parada, apoyada en su borde, remedando a una persona sobre una cuerda a treinta metros de altura, avanzaremos con el mismo fervor que da morder un mango biche con sal y limón, y si nos aburrimos moriremos en público, de noche, haciendo que nuestros cuerpos se incineren bajo el calor de la pirotecnia, un gusanillo cósmico seremos, una chispa gigante en el cielo oscuro, que dejó de brillar. 

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