miércoles, 20 de abril de 2016

VOS Y EL VUELO






Para usted nunca hubo lugar, no había precisión en lo que sentía ni certezas ante lo que llamaría vida. Todo era tan incierto que no fue necesario detenerse a pensarlo, era la causalidad de usted pensarlo y yo atreverme a preguntar por lo que no sabía. Es en ese preciso momento donde nos encontramos como historias dispersas para escribir sobre una misma página. Ahora venían las dudas disparando a los órganos vitales, ambos fuimos heridos pero alguien debía huir de la balacera, mientras el otro cuerpo inmóvil se desangraba con la convicción de vivir sin miedo. Cuánto corrí, aún no lo sé, me imagino que no se podría contabilizar en kilómetros, sino en la distancia ocasionada por la unión de nuestras lágrimas que deshidrataron nuestras almas y alimentó el silencio. El tiempo ha pasado llevándome como pasajero furtivo, decido detenerme y su cuerpo sigue inmóvil, de pie, mirando hacia el mismo punto, decido acercarme para tocar suavemente su espalda y sentir la calidez de su vitalidad queriéndome nuevamente, mi brazo estirado quiso reposar la mano sobre su figura esbelta pero pasó de largo, ya no estaba presente, usted decidió seguir con la misma convicción de vivir sin miedo, aunque esta vez la mano que se posara sobre usted no fuera la habitual, ahora algunas cosas eran más claras, definitivamente no había lugar preciso para usted, porque estaba incorporada en mí, éramos un todo divisible.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario