Me gusta el medio, la mitad del problema, produciendo la sensación rutinaria de comodidad. Distraigo la mirada ajena con mi movimiento, con la voluptuosidad de la carne. Soy la tentación del ocioso y el anhelo del mojigato; represento la ternura, la curva de la locura, hasta la planicie de quien ama lo magro. Tócame con sutileza, lame mi textura para que tus papilas no me olviden; castígame con la mano que aprietas o introduces en tu intimidad. Ya sé que me piensas en las noches, deja de planear tu acercamiento, no admito estrategias insulsas, sólo descúbreme como caminado por el lado oscuro de la luna, Guapo.
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