lunes, 9 de febrero de 2015

PAPARUPAPA EU EOOOOOOO




Llueve pero no son gotas de agua, parecen moscas rebotando contra el mundo, otra mentira más que creemos. Moja y no es agua ¿Hablo y es verdad? Tal vez cansa pensar lo mismo cada día, ver los mismos colores sobre las paredes, los arbustos y la comida. Ahora qué sigue, caminar hacia lugares comunes, nombrarlos y recordar lo poco que se es y se hace; lo siguiente es verte el cuerpo ¿Lo notaste? Los renglones se están borrando de lo viejo, el tiempo si mide con la misma regla, no engaña y nadie le engaña, es dueño de tus sueños de la virtud de actuar y hasta de morir. ¡Pausa! eso pedirás de rodillas cuando el mundo te llene los pulmones, abre la boca y deja que el tiempo te deposite una moneda, trágala y decide sin poner sólo dos opciones, rompe el par, suprime la cobardía, no crea en creer. 

jueves, 8 de enero de 2015

CANDELARIA



Cuando terminó de contar su historia todos esperaban con las copas en las manos. Entonces él se puso de pie y luego de mirar sus caras levantó la suya, y dijo:
-  Había una campesina llamada Nadia y una tarde cavando un foso golpeó algo con su herramienta, y en ese momento, ¡oh! Vio que se trataba de un señor feudal sepultado en aquel lugar. Con el golpe de Nadia, el señor feudal despertó y salió de allí, sonrió de júbilo, se miró las vestiduras deshechas, levantó la vista, la miró alborozado y le dijo:
- Tú me has devuelto la vida. Tú me has sacado de la tierra y me has hecho florecer de nuevo. Pídeme tres deseos y yo los cumpliré.
Ø  Nadia pensó. Y pensó. Y pensó, y finalmente le dijo:
Ø  Mi primer deseo es que me des gozo.
-  El señor feudal la abrazó y… Bueno, allí mismo la hizo feliz. Muy feliz.
-  Te quedan dos deseos por satisfacer –le dijo luego.
Ø  Ella volvió a pensarlo y por fin habló:
Ø  Quiero que me hagas gozar nuevamente. –Y el señor feudal la hizo feliz por segunda vez.
Terminaron, y cuando terminaron, le recordó:
-  Te queda sólo un deseo.
Ø  Esta vez ella no lo pensó:
Ø  Hazme gozar otra vez.
Y él la hizo gozar una vez más, pero después de ese tercer arrebato, el señor feudal volvió a la muerte.
Los que escuchaban se pusieron de pie, levantaron los vasos y el patólogo dijo:
- ¡Bebamos por Nadiashka que nos salvó del feudalismo!

CANDELARIA – GERMÁN CASTRO CAYCEDO 

TÉTRICO




Eran las mismas presencias, semiredondas y cuadradas a la vez. Uno compartió su vida con la vida misma como par, gozaba de la música y las representaciones visuales que daban cuenta del horror humano, como quien decide extraer vidas en un acto tan simple o magnifico, igual que ver un río con su caudal. Vivía enamorado de aquellas personas que con su aliento le inflaban y le estallaba la monotonía. El otro evitaba la profundidad del abismo que es vivir, merodeaba socialmente sin fin alguno; amaba con intensidad para arrebatar con egoísmo lo que había entregado. Sentados en la misma posición de la semana anterior, mirando a su alrededor con insignificancia llegó el momento, luego de largos años el más joven iniciaría el bombardeo.

- Nos hemos dejado amar mucho, ya no pensamos y sentimos el amor con el cegamiento requerido, comenzamos a ser inmunes, vivientes en realidad, buscando en la oscuridad lo que el día no nos permite crear ¿Qué hacemos?

GIGANTE




Era gigante de nacimiento, una verdadera revelación de la vida, una bendición sin religión, un bebé llorando por leche materna que nunca llegó. El abandono fue mi apoyo, la palmada en la espalda que no me dejaba morir, dormía para soñar con límpido y diluir cada noche fría, todos los andenes que tuve por cama y las veces que miré como perro callejero un restaurante. Miré el reloj con asombro para saber cuánto tiempo había pasado desde mi nacimiento, no vi números, caí en la cuenta. Hoy es jueves de nostalgia, un jueves que sabe a babas, un día que da paso al libertinaje de los mediocres; vos y yo nos perdimos la Cali nocturna, la Cali sin POT, la Cali de Jovita y sus parceros. Nos tocó un mundo que no merecemos, garabatos sobre la colina, cerveza sudando en el atardecer y el deseo de otros convertido en ciudad.