Ella miró haciendo visible su
molestia, no era necesario que moviera otra parte del cuerpo para transmitirlo.
El señalado guardó silencio un par de minutos y luego volteó preguntando ¿qué
sigue ahora? Una mano terminó la tensión, entrelazó la mano de ella sin culpa,
quería ahogarse con tantas palabras por decir pero entendía la situación, sin
embargo, no pudo contenerse y pudo decir algo claramente.
-
Ya no soy lo que solía ser, mira tu mano y
recuerda que ya son 10 dedos y no le pertenecen a una sola persona, ahora
somos.
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