No hay horario especial para
sentir la penumbra envolver tu cuerpo, sin embargo, la madrugada tiene una
ligera condición, agrega silencio a tu pensamiento, te das cuenta de que cada
sentido se agudiza, los recuerdos vienen en carrozas como prologado festival
nariñense. Repetidos cuestionamientos se van acumulando en tu frente esperando
el momento exacto y estallar, tomas asiento y suena el primer Riff de la noche.
El cuerpo está tenso, ahora le das paso a la paranoia, sudoración excesiva,
temblores casi convulsivos, dilatación de las pupilas, depresión, ganas de
llamar a alguien y la necesidad de renunciar a todo. Por momentos eres
consciente de la inmovilidad corporal, la mirada sigue fija en el techo, en la
lámpara incandescente. Parpadear dos veces seguidas y reincorporarse
lentamente, no hay tiempo perdido, fue como soñar despierto, nada tiene sentido
y la caverna sigue rebosada de situaciones sin resolver. Lo has repetido
centenares de veces, la confusión en algún punto es cristalina, tanto que ahora
puedes concluir la inexistencia de una sustancia psicoactiva más fuerte y letal
que la soledad.
miércoles, 15 de noviembre de 2017
lunes, 13 de noviembre de 2017
SEMBRAR
Inicia el camino y lo vemos
enlodado, si nos acercamos a la orilla no hay forma de huir, nos acompaña un
abismo de incertidumbres y situaciones complejas que hacen gala de no ser
resueltas. El cansancio pesa cada vez más y la esperanza no se ve en el futuro,
se ha transformado en pasado como un recuerdo que nos colmó el alma y hoy se
desvanece en las caminatas de pasillo. Allí tenemos un primer reto, levantarnos
una vez más, contagiarnos de vitalidad y encontrarnos en un camino común, en
desaprender por un momento lo que hemos hecho y posibilitar ver de adentro
hacia afuera y anhelar el cambio en colectivo; es posible que éste nuevo
escenario no nos permita notar la diferencia, fecundar de nuevo el pesimismo
como si fuera la única pareja disponible para ir al baile, pero no lo es, ahora
somos más. Una mano se estira desde la calle para que la dejen entrar, una
estudiante que no se va a sentir intimidada por sus compañeros, el
reconocimiento del trabajo que toma años en saber hacer, las voces jóvenes que
se suman desde la construcción para sentir que es posible. Las paredes no
tienen color, el asfalto está desgastado y el columpio ya no transporta risas.
Ahora llega el alba y siempre estamos de pie, deja que la montaña te hable con
su brisa, vuélvete palabra y aprendizaje, guarda silencio y escucha las voces
pequeñas, los pasos de gigantes que inician su camino, esos que verás convertir
en vuelo.
QUIERO SER
Ante la posibilidad de morir sin
otro sentido, el que traía la vida desde el nacimiento, ahora entiendo lo que
se puede ser. Un enigma y hasta una contradicción decírmelo como forma de
resistir, tal vez es un camino para resolver lo que me supera. Quiero ser la
mujer maltratada y asesinada para darle más tiempo a la que camina solitaria
exigiendo lo que es inherente a existir, quiero ser un habitante de calle y
expresarme sin pudor, encontrando en mi elección de no tener techo el
reconocimiento de que el mundo es la casa de todos. Quiero ser africano para
contarte una historia diferente, una sin cadenas y temores a mirarte de
colores; quiero ser el mar y bañarte con amargura, ver cómo se ahoga tu
esperanza de volver a ser una fuente de vitalidad. Ahora estás inmóvil, cansado
y arrugado, disculpa, pero ayer eras joven, reaccionario y lo que llamaste
movilización no cambió el rumbo, la colisión es inminente ¡Pausa! Recuerda el
primer paso dado, el primer beso y la última desgracia, aférrate como musgo en
las paredes de los acantilados, ahora no sabes lo que eres, pero siempre habrá
un momento para darse un quiero ser.
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