Ante la posibilidad de morir sin
otro sentido, el que traía la vida desde el nacimiento, ahora entiendo lo que
se puede ser. Un enigma y hasta una contradicción decírmelo como forma de
resistir, tal vez es un camino para resolver lo que me supera. Quiero ser la
mujer maltratada y asesinada para darle más tiempo a la que camina solitaria
exigiendo lo que es inherente a existir, quiero ser un habitante de calle y
expresarme sin pudor, encontrando en mi elección de no tener techo el
reconocimiento de que el mundo es la casa de todos. Quiero ser africano para
contarte una historia diferente, una sin cadenas y temores a mirarte de
colores; quiero ser el mar y bañarte con amargura, ver cómo se ahoga tu
esperanza de volver a ser una fuente de vitalidad. Ahora estás inmóvil, cansado
y arrugado, disculpa, pero ayer eras joven, reaccionario y lo que llamaste
movilización no cambió el rumbo, la colisión es inminente ¡Pausa! Recuerda el
primer paso dado, el primer beso y la última desgracia, aférrate como musgo en
las paredes de los acantilados, ahora no sabes lo que eres, pero siempre habrá
un momento para darse un quiero ser.
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