jueves, 15 de noviembre de 2012

PICO PALA


No hubo nada más para decir después del silencio, sólo era un viaje a Rusia sin tiquete de vuelta, un baile colonial, una sonrisa, un bombillo pal frío y el alcohol para los orgasmos. Olor a lloriqueo, ese mismo de las cejas al que nunca fuiste creyente, sólo creíste en poder volar, en consumirte la realidad de un envión como aquel tequila de sábado en la noche. Somos cicatrices del mundo, distinguidas por los ombligos, como si se tratara de un código de barras, será que huimos o nos quedamos a ver el espectáculo matutino de vernos envejecer, una pregunta más, hit a la cabeza y la decisión salta de astro en astro esperando una palabra o movimiento corporal que la masacre. Campanas de iglesia, cacareo de gallo, grito de vendedor ambulante, bocina de Volkswagen escarabajo, ladrido de perro, sartén quemando aceite y la turbina del avión se prende, es hora de partir, Rusia de pelo corto aguarda la pisada de dos criollos, apúrate, deja de forma un triangulo en tu nariz; pico pala, pico pala, pico pala, el piloto contó 9546 picos y yo me ocupé de la misma cantidad de palas, mentes en desorden, beso corrosivo, azafata con ojeras, y la tierra empezó a  alejarse.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario