domingo, 19 de enero de 2014

PURGA




Ya van casi treinta años con el alma intoxicada, con un cuerpo lleno de parásitos a punto de explotar, con la diferencia de no albergar una solitaria o lombrices que se carcomen las vísceras, esta vez se trata de la polución mediática, de tanta suciedad humana. Lágrimas, sangre, fluidos, deseos frustrados, no, si, mejor no, prejuicios, dolor, inutilidad, váyase, lárguese, no llegó, se fue, se murió, pero yo creía que, creer, competir, perder, mentiras, verdades a medias, hambre, robo, morbo, esperar sin esperanza. Y ni hablar de todo aquello que de manera inocente, pero no por ello salvaguarda la culpa, todo aquello que por voluntad propia se buscó, también aportó a esta cloaca de cuerpo y mente; colchón sucio de soportar corazones asquerosos, palabras y sentimientos innecesarios, miradas mutantes, sudores ajenos y amores clientelistas. Lunes rancio con una gata al lado meneando la cola, embobándome la mirada; como si ella me pudiera responder le pedí que me purgara lo hecho desde el nacimiento, que me diera arrepentimiento en cucharadas y me limpiara el alma a lengüetazos. Ella con movimientos sosos posó su cuerpo al frente de mi mirada mohína y sentí que presumía de su estado, por un instante me contempló y como si se tratara de telepatía animal un susurro me llegó suavemente, y con tono mofo me decía, ya quisiera que fuera cierto lo de las siete vidas y así arrebatarme una, te estas descomponiendo inhumana.

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