domingo, 26 de enero de 2014

SACRIFICIO



La encontré tan profundamente, al ojo popular sería la persona indicada, aquella compañía que no se busca con la misma codicia de hallar oro, entre miles de metros cuadros de tierra virgen. Un suspiro en el momento preciso para caer en la cuenta de que no basta sujetarle la mano. Es la división del alma en colores cálidos y fríos, listos para expresar en cuadros imperfectos lo que se ha vivido. Míreme con detenimiento, note el brillo en mis ojos. Baje la mirada y descubra mis manos vacilantes por el temblor más puro, detenga sus manos en mi cintura para que sienta el alboroto interno. Los pies se ajustan de tal forma que se apuntan el uno al otro, esperando que usted se acerque lo necesario y poder abrirlos para darle lugar a su figura. Ya me invadió y no lo quería, es mi prioridad y le disgusta la idea, edifico planes y me los esconde. ¿Qué quiere? Contestó sin pensarlo más de unos segundos, No quiero nada de usted, no me pertenece, no lo colonicé, no soy su vida y me encanta el caos. Ahora que desconoce el camino qué quiere, huir o quedarse a amar la incertidumbre. Elegí el zigzag como camino y su compañía sin categoría.

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