viernes, 22 de marzo de 2013

DEGUSTACIÓN




Me devoré los labios en cuestión de segundos, no sabían a hierro, eran más bien un aderezo de vacío, una prolongación entre la duda de si vivía por vivir o vivía con intenciones de vivirla. Me sacié de ansias naranjas, color de la temporada “Inútil Pretencioso”. Era tendencia que recurrieran a mí para donarme sus mortificaciones, si me abres en dos saldrán expulsadas como si fuera un relicario estallando, el mundo se dará cuenta de que la segunda caja de pandora fue abierta, para lo que sigue, dos tragos de tequila, una mujer o un hombre con los labios cubiertos de sal y el jugo de limón en el ombligo de quien se encuentre desplegando su desnudez en la alfombra, ¡salud, muerte!.

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