Déjame robarte lo que no
mencionas, lo que tus ojos condensan en lágrimas. Te propongo ser nimio, de
desproporciones mentales y latitudes lejanas; vivamos la incongruencia de ser
la ilusión de la naturaleza, de convertirnos en el placer necesario de existencias
innecesarias. Miénteme diez veces para oír
la misma verdad, desnúcame la razón como se fractura de un mordisco un vegetal,
vibremos al ritmo de almas ilegales y no al compás de cuerpos profanados; qué
me preguntarías en este mar de sensaciones cuando te has ido tantas veces,
dejando a la ausencia de cómplice. No te miré porque estoy creyendo en tus
verdades, en tus ansiedades que ficticiamente te otorgué, en tu niñez
brutalmente apetecida y que perpetra alianzas de mí tan dentro de vos. Quizás
no te robaría nada, porque me diste todo y de venganza no te lo recibí, o tal
vez fingiré no verte para que tus escrúpulos de vez en cuando te despierten. Me
aseguraré de no caer en una simple propuesta, dejaré mi boca abierta para que succiones
mi alma como garantía, tan sólo mézclate conmigo una vez más.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario