Vi diluirse una vida completa,
las lágrimas hablaban de desquicio furtivos. Vi la ilusión meneando su trasero groseramente
mientras se alejaba hacia su próxima víctima. Circo de la desgracia, aviso
luminoso de dimensiones exageradas, no era necesaria tanta luz para descubrir
una mueca en la oscuridad, una inconformidad crónica, un espasmo mental. Tan
sólo era necesaria una presencia, un cuerpo del pasado con pensamientos presentes
y sin noción de futuro. Necesito dos salvaciones, una para mí y la otra para mí
mismo, una inyección letal no sería la solución para acabar con la desdicha del
doble esfuerzo por agonizar con aire gris en los pulmones, ideas premoldeadas,
actos sin referentes y oscuridad tenue, sálvame cobarde.
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