martes, 8 de enero de 2013

DE OFERTA





Me vendo, alquilo o permuto. Estoy a la espera de lo casual, de la sonrisa improvisada y del halago inesperado. La oferta de un abrazo está garantiza, doy hasta dos si se empieza una buena conversación. Las conversaciones son el diagnóstico de toda relación social, simplemente te metes un termómetro en la boca y otro en el cerebro, y cual concurso ochentero esperas que la luz parpadee como señal de triunfo. En el mejor de los casos las sonrisas brotan como comodines, ojalá fuera simple sacar una sonrisa, eso de poner una cara a moverse no es lo mío ni debería esperarlo de los demás. Fíjese en el dilema que me he metido por vivir, mejor me empeño en distinguir y no elegir.

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