Podrás verme la cara pero no el
alma, con eso bastará para evitarnos la angustia de saberlo todo el uno del
otro. Nuestro amor nunca responderá a lo ideal, ideal es poder decidir si se
quiere nacer o no, es una sensación de imposibilidad de turno que se rellena
con lo que se vive. Tan sólo déjame abrazarte cada noche, que el inicio del
toqueteo de los cuerpos lo comanden las lagartijas con su peculiar sonido. Quiero
que nuestra vida sea una niñez eterna, amparados en la codicia de la inocencia,
disponiendo de nuestros sentidos para conocer el mundo una y otra vez. Vuélvete
ideal si lo deseas, pero no me arranques la fantasía de entrelazar las manos y
mirarnos llenos de libertad, dando bocanadas lentas y profundas en las que confundamos
nuestras ideas con el aire.
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