No se puede tener estabilidad con los artistas, las emociones les fluyen como agua de catarata, con su fuerza bruta y natural. No me imagino los desdichados que caen por esa rampa, pero a usted es difícil negarle la voluntad de dejarlos vueltos mierda. Le hago una propuesta, dejémonos ser hasta que el alma y el cuerpo no resistan, sólo evite los formalismos. Yo queriendo salir de la cuadrícula y usted desde la burbuja me vuelve a meter, sacuda mi ser como una brocha esparciendo colores sobre un lienzo y rapte mi voz, déjela encapsulada en un par de maracas y comencemos a darle sentido a esta vida. Le recuerdo que la vida es un acto de resignación, una deuda impagable, ni el dinero ni la felicidad bastan ya, las dos son ilusiones de un valor determinado en el riesgo. Está decidido, lancemos la moneda mientras reímos, si cae cara moriremos como menos cobarde nos parezca, si cae sello viviremos bajo las normas de la sociedad sin llevar la contraria, si cae parada, apoyada en su borde, remedando a una persona sobre una cuerda a treinta metros de altura, avanzaremos con el mismo fervor que da morder un mango biche con sal y limón, y si nos aburrimos moriremos en público, de noche, haciendo que nuestros cuerpos se incineren bajo el calor de la pirotecnia, un gusanillo cósmico seremos, una chispa gigante en el cielo oscuro, que dejó de brillar.
domingo, 13 de abril de 2014
martes, 1 de abril de 2014
EL LUTO
Las cosas raras no existen,
existe el desconocimiento universal, como creer que sólo hay globos de hule. Corre
el rumor en el litoral pacífico, a unos cuantos minutos del mar, hubo un caserío
donde sus habitantes eran muy violentos y violentas; es como si el aire que
respiraban estuviera putrefacto, no les bastaba con el sol naciente que hacia
vibrar la naturaleza, brindándoles más de lo que necesitaban. Allí mismo vivía
un negro, el negro más bajo jamás visto, de facciones rudimentarias; sus
dientes brillaban como ojos de enamorado o con la intensidad de un diamante
bajo la luz solar. Emalgemio había perdido la cuenta de sus años, su figura
encorvada lo proyectaba hacia el piso, como si fuera un llamado de la tierra para cerrar un ciclo, comía lo que la
naturaleza le proveía y hablaba menos que un autista. Una tarde de Mayo, una de
esas que el cielo parece incendiarse, pero en vez de dar calor le da paso a la
frescura de la noche. La penumbra cobijó
el caserío, a la vez que se desataba un enfrentamiento sangriento entre las
cinco numerosas familias que habitaban el lugar, la tierra no era más unión,
era el motivo por el que la piel no parecía del mismo color. Emalgemio vivía alejado de las más de trescientas bocas gruesas del caserío, prefería la tranquilidad
del manglar, el trepar de los reptiles o el repiqueteo de sus uñas sobre la
madera húmeda, que soportar una sola vulgaridad humana. Esa noche la selva se estremeció,
la peinilla penetró la carne amiga, la palabra se volvió grito y el fuego
consumió las débiles casas. Bastaron veinticuatro horas de furia ancestral, de
olor a carne humana quemada y de sudor con aroma a alquitrán, para que el
cansancio gobernara los cuerpos vivientes, en ese preciso momento se vio la
figura de Emalgemio descender entre las plantas quemadas y pisoteadas, se ubicó
en un morro conformado por humanos sin vida, mientras los sobrevivientes miraban
fijamente su pequeña existencia donar al mundo un aura de tranquilidad, el
negro más bajo jamás visto abrió su boca lo más que pudo y empezó a inhalar con
la fuerza de un huracán. Los rostros hinchados de tanto llorar, las manos callosas
de empuñar la muerte, el cansancio de las niñas por huir con los más pequeños cargados
a sus espaldas y el deprimente estado de la fauna y la flora; fueron
desapareciendo, recobrando sus semblantes pacíficos de tiempos antiguos. La
gente impactada por el suceso dirigieron sus miradas hacia Emalgemio, quien ya
no poseía una pequeña figura, increíblemente estaba hinchado como un globo, su
piel estaba tensa formando un semicírculo negro con unos cuantos harapos
colgando de si, su inhalación sobrenatural consumió cualquier indicio de violencia
o destrucción del caserío, produciéndole tal inflamación. Emalgemio empezó a elevarse
entre las sonrisas gigantes, hasta que el cuerpo no resistió y estalló
fuertemente como si el universo hubiese hecho un nuevo Bing Bang. Cuentan en el
litoral pacífico que ese día producto de la desaparición de Emalgemio entre las
nubes amarillas, nació el arco iris, recordando que la diferencia sólo crea
belleza.
sábado, 29 de marzo de 2014
NALGA
Me gusta el medio, la mitad del problema, produciendo la sensación rutinaria de comodidad. Distraigo la mirada ajena con mi movimiento, con la voluptuosidad de la carne. Soy la tentación del ocioso y el anhelo del mojigato; represento la ternura, la curva de la locura, hasta la planicie de quien ama lo magro. Tócame con sutileza, lame mi textura para que tus papilas no me olviden; castígame con la mano que aprietas o introduces en tu intimidad. Ya sé que me piensas en las noches, deja de planear tu acercamiento, no admito estrategias insulsas, sólo descúbreme como caminado por el lado oscuro de la luna, Guapo.
INDEBIDA
Paseó su cuerpo por la casa, sacudió el vestido rosado dando ligeros giros con el ánimo de caer mareada sobre su sapo de peluche. Creía que chupando su pulgar recuperaba la quietud del mundo, se levantó después de unos minutos borrachines; lo hizo rápidamente y el vestido se abombó por el aire, dejando ver las caricaturas que le tapaban el deseo durmiente. La mamá que estaba a unos metros conversando con un par de amigas en la sala, cortó la conversación y se acercó con los brazos rígidos como bates de béisbol, la agarró de su suave brazo y mirándola con los ojos color a condena seguidamente le dijo, no lo muestre todo mija que él indicado ya vendrá. Ese día murió su libertad sexual.
miércoles, 19 de marzo de 2014
LA RECOGIDA
Hablábamos de la novia de Chucho,
Daniela era la más linda del colegio. Su falda agudizaba nuestra precocidad, la
risa inundaba la esquina de la sexta con catorce, Recuerdo que Tulio llevaba
como cuatro años con el pelo largo, a veces pasaba en cicla, le silbábamos y le
gritábamos piropos para hacerlo enojar. Rigo andaba todo el tiempo vestido de
negro, ni el sofocante sol de Julio le hacían dejar su oscuridad en casa, decía
que reflejaba su alma. Yo era la güeva del parche, el amigo femenino, él de la
mamá que cocina rico y quien hacia las tareas para dar copia. Ese día los
perros de la cuadra no ladraron, el viento estaba pesado, como si nos enviara
una mala señal, pero la esquina nos acogió de la misma forma. Ocho nalgas en
mueble de cemento, no había tema de conversa, aún así la casa no era una opción
para pasar el resto del día. Escuchamos el freno en seco de un camión blanco de
la marca Isuzu, con una cubierta negra que no dejaba ver lo que transportaba. Mirábamos
atentamente el camión, mientras unas
suelas negras tocaban tierra, asomaron siete hombres vestidos de verde bosque
abandonado, con fusiles silenciosos en las manos. Tres putiadas a cada uno,
recostados a la pared con los pies separados involuntariamente, mientras una
mano hacía lo que algún día soñé que me haría Daniela. Sólo escuchamos tres órdenes,
dígame su nombre, dígame su edad, ¿Tiene
libreta militar? No eran simples imperativos, eran los motivos para hoy estar
lejos de la madre que cocina rico, la falda de mis sueños y la esquina huérfana.
Sostengo entre mis manos un ejecutador negro, mi estilo se volvió la calvicie
preferida del zancudo y una hombría impuesta desde las cinco de la mañana. Soy
nación, soy olvido, soy la cuota de una recogida; uniformado color soberanía.
sábado, 8 de febrero de 2014
ALGUIEN
Le vi venir entre las tinieblas,
como la lucecita vista por quienes se suspenden entre la vida y la muerte por
unos segundos. Era un alguien con olor a pasado, con el cabello diferente para
sorprender mis ojos; sosteniendo entre sus labios las palabras justas para deshacer
el hormigón de dos oídos fugitivos. Quisiera declararle la guerra a su
presencia peregrina, ocultarla donde fueron a dar los recuerdos lactantes;
juguemos a las escondidas por los continentes, usted cuenta con los ojos
vendados bajo un samán en Maracay, y yo busco refugio en un iglú, así no siente
el calor de mi cuerpo ni el rastro de mi respiración volcánica. Basta, camine
hacia atrás y espere la caída, no seremos más que alguien, no necesitamos una
llamada ronca en la madrugada, no deseamos un cuerpo al lado dando calor de más.
Sólo restamos en vez de multiplicar, corramos en direcciones contrarias hasta
que uno de los dos corazones se detenga primero, será el periquete indicado
para vernos de nuevo y decirnos, menos mal existió.
lunes, 3 de febrero de 2014
JOVEN AÚN
Arrojaba su presente al aire, las
canas volaban al lado de los bolos verdes ante un desfile de automóviles,
llenos de humanos caritativos y otros no tanto. Flexionaba sus piernas y
agitaba sus brazos desafiando la osteoporosis, danzaba ante la decadencia de
sus caderas y coordinaba con la misma
precisión de un reloj antiguo. Cada persona que le observaba encorvado debajo
del comandante tricolor, entreabría la boca y sus miradas parecían contemplar
una presencia inefable. Las manos pecosas y arrugadas fueron atrapando uno a
uno los bolos, terminando el show número veintitrés de la noche, pasó lentamente
al lado de cada carro con un sombrero gris desgastado, en el que arrojaban
monedas y billetes de diferente valor. No le importaba el dinero, todo era un
ritual para anestesiar la vejez, recordaba los cientos de lugares conocidos,
las personas que llenaron de aventura su andar y las pérdidas evitables e
inevitables. Caminó de nuevo hacia su casa, poco antes de llegar se acercó a
unos arbustos frondosos que escondían un saco y un pantalón largo de lino,
entró a su casa saludando a su también añeja compañera. Le preguntaron dónde
había estado, precisando solamente que la noche y el vino son el elixir de la
juventud. Somos demasiado viejos para dar explicaciones, así decía don Arcesio cuando atendiendo la botica del barrio, su esposa le preguntaba por algo que no
se había pagado; él la miraba con perspicacia para detenerla con ese
argumento, luego me miraba, me entregaba mi pedido y sobándome la cabeza esbozaba
una sonrisa futurista, joven aún, pronto lo entenderás.
domingo, 26 de enero de 2014
SACRIFICIO
La encontré tan profundamente, al
ojo popular sería la persona indicada, aquella compañía que no se busca con la
misma codicia de hallar oro, entre miles de metros cuadros de tierra virgen. Un
suspiro en el momento preciso para caer en la cuenta de que no basta sujetarle
la mano. Es la división del alma en colores cálidos y fríos, listos para
expresar en cuadros imperfectos lo que se ha vivido. Míreme con detenimiento,
note el brillo en mis ojos. Baje la mirada y descubra mis manos vacilantes por el
temblor más puro, detenga sus manos en mi cintura para que sienta el alboroto
interno. Los pies se ajustan de tal forma que se apuntan el uno al otro,
esperando que usted se acerque lo necesario y poder abrirlos para darle lugar a
su figura. Ya me invadió y no lo quería, es mi prioridad y le disgusta la idea,
edifico planes y me los esconde. ¿Qué quiere? Contestó sin pensarlo más de unos
segundos, No quiero nada de usted, no me pertenece, no lo colonicé, no soy su
vida y me encanta el caos. Ahora que desconoce el camino qué quiere, huir o quedarse
a amar la incertidumbre. Elegí el zigzag como camino y su compañía sin categoría.
lunes, 20 de enero de 2014
RENACIMIENTO
- - No me diga adiós, eso suena a hasta nunca.
- - ¿Usted le tiene miedo a las palabras?
- - Tal vez a quien las dice.
- - Si un niño dice su primera palabra, y esta es
muerte, le daría miedo del niño.
- - Si, completamente.
- - A mí me parece que dijo una palabra corta y
bonita.
- - Un niño debe decir mamá, papá, o juguete. Ya
nacen sin inocencia.
- - Por lo menos es un niño sensato y consistente
con su existencia, en últimas la muerte le va a dar y quitar las ganas de
vivir.
domingo, 19 de enero de 2014
PURGA
Ya van casi treinta años con el alma
intoxicada, con un cuerpo lleno de parásitos a punto de explotar, con la
diferencia de no albergar una solitaria o lombrices que se carcomen las
vísceras, esta vez se trata de la polución mediática, de tanta suciedad humana.
Lágrimas, sangre, fluidos, deseos frustrados, no, si, mejor no, prejuicios,
dolor, inutilidad, váyase, lárguese, no llegó, se fue, se murió, pero yo creía
que, creer, competir, perder, mentiras, verdades a medias, hambre, robo, morbo,
esperar sin esperanza. Y ni hablar de todo aquello que de manera inocente, pero
no por ello salvaguarda la culpa, todo aquello que por voluntad propia se
buscó, también aportó a esta cloaca de cuerpo y mente; colchón sucio de
soportar corazones asquerosos, palabras y sentimientos innecesarios, miradas
mutantes, sudores ajenos y amores clientelistas. Lunes rancio con una gata al
lado meneando la cola, embobándome la mirada; como si ella me pudiera responder
le pedí que me purgara lo hecho desde el nacimiento, que me diera arrepentimiento
en cucharadas y me limpiara el alma a lengüetazos. Ella con movimientos sosos posó
su cuerpo al frente de mi mirada mohína y sentí que presumía de su estado, por
un instante me contempló y como si se tratara de telepatía animal un susurro me
llegó suavemente, y con tono mofo me decía, ya quisiera que fuera cierto lo de
las siete vidas y así arrebatarme una, te estas descomponiendo inhumana.
jueves, 16 de enero de 2014
ENCONO
Su vida se pasó de sazón, sabe a
indiferencia cariñosa. A su pasar el hedor le otorgaba el beneficio de llevar a
rastras un desfile de miserables, condenados, desleales y demás seguidores de
la vergüenza. Aléjese ave de rapiña, para usted no hay nada guardado, hasta su
memoria huyó a la primera oportunidad. Déjenos gozar de su sacrificio, lagrimas
no le salen, el cabello le sofoca los sueños y la lengua le cuelga pesada e inservible.
Todas esas palabras eran percibidas por los dos únicos sentidos que le quedaban,
la vista y la audición. Su cuerpo era
una tumba con conciencia y movimientos descontrolados de parpados, ella era
silencio obligado, múltiples drogas convertidas en parálisis corporal. Gritaba con
sus cuerdas bucales en mute pidiendo que le otorgaran más tiempo a su
sufrimiento, en últimas eso había sentido toda la vida. Besos en su frente se
fueron acumulando como la sucesión de Fibonacci, marcando su partida innegable.
Movió los parpados por últimas vez y los miró fijamente buscando trasmitirles
su encono moribundo hasta que la sangre distorsionó las siluetas y luego la oscuridad
le embalsamó el cuerpo.
MUTUALISMO
Dos chácharas juntas, cogidas de
la mano. Una huía de la soledad mientras la otra sólo expresaba mierda. Eran
dos historias mal contadas, resbaladizas y desconocidas, un monumento al
desorden humano. Vivir el desquicio de los días era costumbre en la ciudad de
Dolores, el primer lugar donde asomaba el sol y el último en considerar la
libertad como una necesidad de sus pobladores. Eso ya no importaba, su
existencia radicaba en ser contradicción de otras existencias, ese era su único
fin y su boleto para la eternidad.
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