domingo, 15 de diciembre de 2013

DOCTORADO




Luis Ferrara Peña, 38 años, de rasgos físicos envidiables para aquellos que a esa edad, se preocupan irresistiblemente por ello, vivía solo en un suntuoso apartamento en Santa Teresita, un exclusivo sector de la sucursal del cielo. Desde su balcón podía sentirse más cerca del apodo citadino. Lucho le decían los más hipócritas, Luisito sus familiares, Papasito las masas y malparido sus colegas. Ferrara conducía un BMW Z4 gris, un automóvil que le permitía destacarse en los semáforos y en los parqueaderos públicos. No eran sus condiciones sociales y económicas lo único que lo distinguía, su intelecto no era despreciable, a su edad se había graduado en literatura y filosofía de la Universidad de los Andes y una maestría en Argentina con el ánimo de sentirle el aura a Borges. Regresó a Colombia porque extrañaba las empanadas y además la adulación extranjera no era la misma. Se desempeñó como profesor universitario dos años en Medellín para salir corriendo a Viena e iniciar su doctorado en Filosofía, tocó la tierra sabia de pensadores y artistas de siglos pasados, sin recordar a los Taitas de la tierra andina que lo vio abrir los ojos y llorar por primera vez. Pasaron cinco años de hinchazón neuronal, volviendo frondoso de conocimiento  y con la humildad de adorno. Lo entrevistaron en siete canales diferentes, apareció en revistas académicas y lo invitaron a casa de políticos, gerentes y terratenientes; no pasó mucho tiempo en dedicarse a escribir unos artículos especializados para llevarlos a un congreso latinoamericano, representando al país de la guacamaya Macao, el machete corta coca y el activismo semáforal.

Un martes invernal, viajaba en su arrogancia gris por la recta panamericana, el tacómetro tocaba casi los doscientos kilómetros por hora, de improvisto el motor no respondía a las órdenes del acelerador y comenzó a disminuir la potencia al punto que se detuvo, Ferrara logró ponerlo a un lado de la vía doble calzada, con cara de terror, como la expresada al ver la biblioteca de Alejandría consumirse en llamas, trató de prenderlo tres veces pero fue inútil, estaba en medio de la nada y no cargaba el celular por huirle al agite social. Recordó que unos kilómetros atrás vio rápidamente una caseta que parecía un montallantas salva salados, se bajó del automóvil y lo mojaron gotas enormes como el escupitajo de un gigante. Su sombrero gardeliano, su polo rojo cereza y el pantalón de lino italiano le quedaron ceñidos al cuerpo, al punto de confundirse con su piel. Caminó sin saber cuánto había recorrido o el tiempo transcurrido desde que había dejado a su patrimonio estacionado. Llegó a la caseta mugrosa y desordenada, con un color gris oscuro predominante, sacudió una campanilla en la entrada y vio una mujer con overol que se paraba de su silla, ella se acercó con una mirada confusa, parecía que veía más agua que hombre, él dio dos pasos y los ojos se le aguaron al sentir la solución como fragancia natural. Bajó su sombrero empapado de su cabeza y dejó ver su cabeza desnuda a la mujer, ella lo reconoció de inmediato y sin dejar espacio a la cordialidad, le dijo certeramente mientras sus manos las apretaba dentro de los bolsillos.


-     Fíjate como termina un hombre después de leer miles de páginas, viajar por el mundo en primera clase y sin el maquillaje de las sesiones de fotos, no importa el tamaño de tu cerebro o el reconocimiento mundial. Los carros seguirán varándose  y la lluvia mojará por igual a eruditos e ineptos.

VECINA



-          Si viste que Don Tulio se consiguió una mujer joven.

-          No le tenga envidia.

-          No es envidia, sólo me preocupo por la gente del barrio.

-          Vea pues, ahora tenemos vigilante gratis.

-          Cuando se le lleven su marido, hablamos.


-          No hace falta, me llaman independencia y le huyo a las repúblicas.

ANTE LOS ZAPATOS





El despertador de coraza metálica, con un fondo blanco, adornado por dos gallinas y un pollito, de plumas naranjas y negras, que simulan comer unos trazos amarillos que imitan granos de maíz, moviendo sus cabezas con la precisión del segundero. La campanilla resonó a las cinco de la mañana, un par de manos añejas lo detuvieron para no despertar oídos compañeros. Se levanta lentamente, apoyando firmemente cada uno de sus pies y evitar tambalear ante la vida. Se quita las telarañas de los ojos a la vez que introduce su cuerpo en el baño. Cuerpo refrescado y vestido, un tinto para el alma, besos para tres mejillas, la caja de embole  y una eterna bicicleta con destino al rebusque. El parque de la cuarenta y tres, escenario de libertadores, legisladores, tinterillos y pensionados; parecía ser el único anonadado por tanto pene histórico, deseó embetunar las botas de la mujer que prohibiera la acumulación de testosterona en aquella plaza. Instaló su asiento personalizado por sí mismo, una sola pieza con doble sillín, en donde el embolado quedaba en la parte superior, mientras el embolador no le quedaba más que mirar las piernas envueltas en pantalones de tonalidades tierra, un cuero rojo recubre la espuma para que los clientes disfruten la terapia y el clima. Don Cesar le dicen incesantemente sus oradores temporales, y el siempre les responde que su sangre siempre ha sido roja, produciendo caras de confusión o muecas alegres. Nadie sabe que ese nombre no es real, no le interesa que lo conozcan ni conocer, tiene muy claro que todas las historias encapsuladas en palabras, se desvanecen con cada pasada del cepillo embolador. Un retazo blanco de tela suave devuelve el brillo al calzado y a los ojos de los portadores, sólo eso le basta, un brillo ante la oscuridad del betún, ante las historias mudas de los zapatos. Un brillo que aplaza la miseria.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

SIGILO




Le bordeé la cintura con las manos, me posé al frente de sus ojos tapándole el mundo, mientras ubicaba cada una de mis manos en los extremos de su mitad corpórea, la levanté de un sólo tirón. Elevada algo más de un metro, me miró desde arriba sin querer expresar lo que la sonrisa le desbordaba, le susurré con tono de infante, un vuelo de muchos, no es necesario recordarlo jamás.

EL ENGAÑITO






El mundo vivito dando giritos
me paro en la esquina
detrás de un carrito
todito todito quietito está
papito malito loquito serás
digiste mentiras fumando un larguito.

LE CONFIESO (Howlin' For You)



Aunque usted no lo note, se haga la que no lo nota o no le interese, yo si la observo y me gusta saber de usted más de lo que se imagina. Si no le digo o no me acerco es para no hacerle saber lo que usted ya sabe y espera que se lo resalten, entiendo que su forma de ser gire alrededor de la capacidad de los demás por consentirla y vislumbrarle sus cualidades y calidades, no es mi caso, yo aprecio de manera errónea, tal vez, pero no importa, sólo le confieso que para usted tengo vida, silencio afectuoso y sinceridad provocadora, para decirle que soy mejor en par.  

martes, 19 de noviembre de 2013

CANOA SOBRE EL MAR



¿Sabe por qué tiene usted los dientes tan grandes? Está condenada a sonreír querida, sus labios no pueden contener la naturalidad otorgada. Aún así, no lo haga tanto, la gente le responderá con una cara circunspecta; hace rato perdieron el interés por regalar un estiramiento de labio, pero usted es obstinada, desgástese mentalmente, nadie más se verá beneficiada que usted misma. El pasar de los años dejará su rostro vigoroso mientras quienes te negaron no querrán siquiera mirarse a un espejo. Parecerás Pandora divagando por el mundo buscando abrir sus bocas, pionera en la búsqueda de verse fijamente unas a otros; ojalá logres desviarles la mirada de sus dispositivos inteligentes o les apartes de la idea de buscar sus vidas entre las baldosas y la mugre. Boquita solitaria escóndete, escóndete, boquita solitaria  como canoa sobre el mar.

domingo, 17 de noviembre de 2013

NONADAS





Una mesa larga, de madera prehistórica rayada por la mediocridad de las masas, el desparpajo de intelectuales y quedados. Ahí estábamos cuatro lápices desapacibles, imperfectos, y caprichosos; de izquierda a derecha los describiré para que no quepa duda de su diferencia aunque su madera y mina sirvan para lo mismo. Al extremo izquierdo de la mesa se encuentra la primera de la cuenta, la cual no milita en ese pensamiento “desafiante”, debe su tronco blanco al maguey del que salió, su borrador suave, desaparece con serenidad cuanta barbaridad se escribe; preguntona indómita de caligrafía fresca. El siguiente lápiz está hecho de bambú, sinónima de somnolencia, de borrador grande para no dejar de recordar que su inteligencia no le cabe en la base, lápiz de mina gruesa y con escritura dispareja. El tercer lápiz se distingue por su color oscuro, el palo de sangre que le dio forma a su cintura también lo hizo con su mina y borrador rojo, los cuales utiliza para eliminar las dudas e incertidumbres, prediciendo con encanto y espontaneidad la línea de vida de quien le empuña. Por último está el lápiz gris, su madera fue extraída de un árbol muerto, su mina es gruesa, de trazos controvertidos e imprudentes, gestor de rabietas y borrador de esperanzas. Lápices innecesarios, de madera transitoria, cuatro creadores esperando su devenir, sacapuntas.

martes, 5 de noviembre de 2013

CHARLATÁN





Deseo cosas diariamente, un olor particular, una situación ideal, una conversación inesperada, encontrarme un billete en el piso mientras camino, cualquier cosa que le ponga zancadilla a la monotonía. Somos ilusiones con sabor a mango biche, un tumulto de inconsistencias que la gente colecciona para tener reproches calientitos a la hora de la cena. Querer perderse debería ser suficiente, pero a cambio de ello sigo mirándola a usted sin tenerla enfrente. Ahora el deseo tiene nombre, tiene rostro, cabello largo y oscuro; ahora la incertidumbre sonríe mientras baja la cabeza, y aprieto una mano más pequeña para cruzar la calle, así es como aflojando dedo por dedo volvemos al deseo.

EN OTRA MUJER






Él no se avergonzó por haber invadido nueve meses a esa mujer, se acomodó y adaptó a un mundo acuático, pero innecesariamente ella lo expulsó, lo negó y arrancó de sí ¿Cuánto dolor vivieron?, por el malestar de desinflarse como madre y expandir el diafragma como hijo, siendo esta la bienvenida a la existencia. Hoy se celebra el dolor inmutable de dos seres; ahora, ella se encuentra sonriendo por el pasar del tiempo y recuerda un segundo dolor causado por otro y en otro. Él maldice su existencia rutinaria en la ambivalencia de amar a quien dolorosamente lo expulsó, siendo este la mayor benevolencia de lo natural. Le dicen cada año “bienvenido”, entonces él le sonríe al mimetismo anual de lo social y vuelve a comenzar, no como ser natural o prolongación de otro, sino como el ser deseoso de recordar el placer del agua como territorio propio e inmediato, y la levitación colonizada en otra mujer. 

jueves, 10 de octubre de 2013

ÉMIL MICHEL CIORAN (EN LAS CIMAS DE LA DESESPERACIÓN)






Mediante el látigo, el fuego o el veneno, obligad a todo ser humano a realizar la experiencia de los últimos instantes, para que conozca, en un atroz suplicio, esa gran purificación que es la visión de la muerte. Dejadle luego irse, correr aterrado hasta que se caiga de agotamiento. El resultado será, sin duda alguna, más brillante que el obtenido mediante los métodos normales. ¡Lástima que no pueda yo hacer agonizar al mundo entero para purgar de raíz la vida! La llenaría de llamas tenaces, no para destruirla, sino para inocularle una savia y un calor diferentes. El fuego con el que yo incendiaría el mundo no produciría su ruina, sino una transformación cósmica, esencial. De esa manera  la vida se acostumbraría a una alta temperatura y dejaría de ser un nido de mediocridad. ¿Quién sabe si incluso la muerte no dejaría, dentro de ese sueño, de ser inmanente a la vida?

(Escrito el 8 de Abril de 1933, el día en que cumplo veintidós años. Experimento una extraña sensación al pensar que soy, a mi edad, un especialista de la muerte.)

PUSILÁNIME




Desprendió de la tierra la flor con más pétalos que vio en su camino, mientras la desmembraba pétalo por pétalo se decía para sí, me quiere no me quiere me quiere no me quiere, hasta que le quedó la última correspondiente a no me quiere, la guardó en su bolsillo para seguir con la ilusión de vivir.

CEREZO, METAL Y FORTUNA




Un cuerpo dormido en una cama, un revolver hospedado debajo la almohada, el peso de una cabeza de guardián y con el inconsciente fundido. Entró el niño dando pasos cortos y torpes con un silencio desconocido en la infancia; el televisor estaba encendido, sintonizando el canal once donde justo en ese momento se transmitía el sorteo de la lotería, la mujer de figura estereotipada y ni hablar de su vestido empezó a elegir las balotas, mientras la cabeza cedía el turno de protección a la nada. El niño no perdió la oportunidad de jugar con el juguete del papá desconocido, la almohada fue a dar al suelo de un solo tirón, vio el revólver calibre 38 largo en una quietud insólita, recordó las imágenes de los vaqueros en sus libros de colorear y la duda no lo asaltó, cogió el arma por el tambor y el frío de su metal le arrebató el brillo de los ojos y la tembladera de las manos, lo acomodó en sus manos sosteniéndolo desde la empuñadura y apuntó con el quita vidas plateado hacia la última balota de la lotería, bastó un único estruendo rabioso para completar el número ganador. Al llegar la madre al cuarto contempló los dos premios obtenidos, un niño convertido en hombre asesino y un cuadro de expresionismo abstracto al estilo Pollock, la pintura abarcaba dos paredes del cuarto a base de sangre humana.

miércoles, 2 de octubre de 2013

GALBANA



De los siete pecados capitales, elegí el más estúpido, la pereza, la elección sería mi estandarte, el logo de mi vida y el himno cantado diariamente en la mañana y la tarde. Perfeccioné cada acción en torno a ello, elaboré manuales donde recopilé miles de excusas aplicables a múltiples situaciones. Caminaba más lento cada día, pensaba en lo necesario para sobrevivir, ya que era innecesario hacerlo y no sostenía una conversación por más de cinco minutos para no colapsar en angustias. Cada noche me levantaba a las dos de la madrugada para drenar mi cuerpo, era tan avanzada mi especialización en el campo que tenía un bacín debajo de la cama, evitando la caminata de diez metros que separan mi pene de su recinto sagrado. Profundicé mis conocimientos en la pereza, la apreciaba más que respirar, atrofiaba mi cuerpo con la misma delicadeza con la que una madre acaricia a un recién nacido, la reemplacé por mi alma  y ahora somos uno, porque de a dos es más carga.

martes, 17 de septiembre de 2013

PLEITESÍA


                  

Las migajas de su mirada expresaban éxtasis color ranita del pacifico, apretaba su labio inferior con sus dientes, provocando la aceleración del movimiento en la cadera; enterraba sus uñas con desespero, marcando un cuerpo que nunca le pertenecería. Apretó fuertemente con sus piernas para robarle la respiración, con sus manos obligó el movimiento de una cabeza, acercándola a su boca para susurrarle al oído ajeno, mientras mordía al mismo tiempo la parte más blanda de esta,  deme más, deme más, lo repitió exponencialmente hasta morderse de nuevo el labio inferior con más fuerza. Lanzó un manotazo a las costillas de su adversario, imitando el sonido de una marimba salvaje. Hubo un silencio crudo, una pausa mortuoria, el crujido de una tabla reactivó el hedonismo, los cuerpos sudaron más que antes, y la batalla por su duración y algarabía sería recordada en la Merced como el día  de los desconocidos. 

CUAJO





Vomitaba chorros color arco iris, su piel tenía una apariencia lechosa, la lengua se le asomaba de vez en cuando, seca y llena de llagas, se movía al ritmo del delirio y el orine marrón que salía por su conducto estrecho, traía consigo un olor rancio que le hizo arrugar la nariz al más chato. Médicos y médicas pasaron por el cuarto, recetando lo habido y por haber, los naturistas no se hicieron esperar pero la palidez jamás abandonó su cuerpo, las ojeras le servían de cobija y la tembladera de su ser casi crea un nuevo baile regional. Ya en el final de los días, apareció la tía indeseable, la que aprieta cachete para saludar y levanta pelos al hablar; abrió su boca y se desprendieron unos chillidos audibles.

-          Llévelo donde Arcesio, ese viejo está hecho de levadura ancestral y saca al diablo a pasear todos los días.

El cadáver movió la cabeza en señal de aprobación. Arcesio con el bigote espeso, la mirada de apariencia dubitativa y las manos arrugadas con quien las deja en jabón. Agarró la cría por la espalda y juetió su debilidad con cuanta rama se le cruzó, le escupió el cuerpo con brebajes  desconocidos y  le gritó en ocho dialectos diferentes; al terminar lo cargó y le invirtió los polos. Miró a los acudientes y les vociferó.


-          Cuajo volteado, cuajo despiadado, muchacho mal criado delicia pal` malvado.

CUTIMBARA (cucaracha)






Animalito despreciable, inmortal de alcantarilla y hacedor de gritos prehistóricos, hoy llego a ti para exaltarte entre los insectos. Antenitas de la desgracia, el lado sigiloso de la oscuridad, tu nombre es sinónimo de insulto para algunos humanos, le donas hombría al macho que te espicha para calmar a la doncella, eres catador de tuberías y alertas al desbirolado. Querido, querido, no habrá incomodidad más necesaria que tu presencia, un pisotón a un humano en tu honor, malicia voladora.

martes, 13 de agosto de 2013

SÚBITO




Hay dos formas de hacer historia, narrándola hasta diluirla o escribiéndola para ser reinterpretada, ni lo uno ni lo otro funcionó, somos desorden furtivo, la esquizofrenia de los escribanos, el arameo hablado por un Quimbaya, la resaltada indiferencia al recuerdo. Fuimos sin pasado, somos de presente afanado y no especulamos sobre lo venidero por ser exiliados del futuro. En ese preciso momento apareció la realidad y nos apuñaló una y otra vez, dejando una nota sobre nuestros cuerpos fríos pero aún unidos de las manos, FIN DE LA HISTORIA.

jueves, 1 de agosto de 2013

JUANITA





Abrió sus ojos negros benignos, pero el resto del cuerpo no le reaccionó con la misma velocidad, esperó unos minutos a que la sangre se le calentara y el corazón recobrara la fuerza de cada día, desenfundó su cuerpo entre las sábanas y enfrentó el frío mañanero sin improperio alguno, guerra que parecía perder diariamente, pues el rostro dejaba ver un rosado tenue en sus mejillas y la piel india palidecía, no brillaba como debía. Tomó el baño matutino con celeridad, escribió su nombre en el vidrio, gracias al vapor que cubría cada rincón del baño, se secó lentamente mientras pensaba en qué hacer durante el día, quiso conocer un animal nunca antes visto, jugar con el tablero mágico de la vecina y volar por encima de las montañas verdes que jamás podrían limitar su imaginación. Trenzó sus cabellos largos y oscuros, hilada tras hilada de inocencia colgante, cada uno contenía una hora de vida. Se puso su jardinera de jean, zapatos con rueditas en los bordes que en la lengüeta exponían la caricatura de un chimpancé; bajó las escaleras rompiendo las reglas de la gravedad y abrazó a su abuelo quien iba de pesca, la contuvo entre sus brazos como si fuera a cometer un homicidio amoroso, le susurró como todos los días.

-          -  Imagina los arboles de un rojo volcánico, el agua blanca y que el viento es producto de un gigante sobre las nubes, nos vemos en la noche  para contarnos lo creado.

Ella se quedó mirándolo mientras se alejaba, caminaba encorvado con las manos juntas en la espalda, como si fueran su equilibrio. Disolvió la tristeza de la partida con agua de panela y una  mogolla dura, esperó que el sol secara la tierra húmeda de su inmenso jardín, cuarenta hectáreas de vida silvestre, donde las aves ponían el ritmo con el cual pintar las nubes con sus crayones, las terneras desplegadas en el fin del prado le mostraban hasta donde llegar y las hormigas le mostraban el camino de vuelta  a casa. Salía a media mañana y regresaba casi al caer la noche, con una capa de tierra sobre la ropa, con los crayones desgastados y la trenza intacta. Su abuela ponía mirada de castigo a lo que su contrincante respondía con una sonrisa desproporcionada, cada diente posaba sin orden alguno y los ojos le brillaban de un perlado incandescente. Entró saltando mientras cantaba una ronda infantil y se afianzó sobre las piernas de su abuelo. La noche escuchó los nuevos mundos que brotaban de sus bocas y morían en los oídos de la abuela, tres era un número primo para ser divisibles por ellos mismo y aquel que tenían frente. Palabras,  mundos y libertad.

martes, 30 de julio de 2013

ASCETA






Lamento mudo, así era llamado de nacimiento, sus documentos decían masculino y él no creía ni en sí mismo. Comía por evitar la inanición, por darle motivos a sus días, no había nada más entretenido que ver una cucharada dirigirse a su boca por voluntad suya, ya que entre comer y sus procesos fisiológicos nunca encontró algo más libre e independiente que pudiera hacer. Dormitaba de día y en las noches observaba a los garufas en bares inhóspitos, apreciaba la oratoria más que a un arte, deleitaba su imaginación al escuchar el cotejo nocturno de las personas que culminaba en lengüetazos y caricias  mutuas. No sentía envidia ni rencor, sonreía profundamente hasta que sus mejillas perdían su forma natural. Su complacencia venía del exterior, desde muy niño comprendió que la vida era ajena, un bien retrechero e inocuo, no se podía ser desagradecido ni maldecirla cotidianamente; era un joropo, un tango, una balada, una zampoña sin orificios, un paso mal dado. Todo era y no era, decidió crear su propio limbo perpetuo, un mundo sin perturbaciones, lo llamó vivir.  

martes, 18 de junio de 2013

MUSTIOLANDIA




Yo no soy inteligente, ustedes lo son, yo tan sólo les extraigo lo que necesito en sus momentos de ingenuidad, sanguijuela diurna con apellido común, sonrisa de archivo al aire libre, apretón de manos con sudor frío, abrazo con palmada en la espalda y discursos afables con destellos de sarcasmo. Mínimamente recibiré unas gracias circunstanciales, unas cuantas muecas secas e infinidad de veloces palabras enconando a mi procreadora, me basta con saber que sólo por un  momento seré parte de sus vidas, no les regalaré absolutamente nada más. Cada vez que quedo en mi indeterminada presencia, me convierto en la causalidad afásica, en el ceño fruncido con conciencia y el asidero de los mustios.

jueves, 23 de mayo de 2013

UNICIDAD



La niebla espesa acariciaba las montañas que resguardan la ciudad de los mil males, ubicada al lado izquierdo de un país lleno de carroña y desgracia, un país que debió ser una isla sin puntos cardinales para que nada escapara de sus entrañas. La niebla adormecía cada uno de los habitantes con gélidos movimientos, pero sólo una de tantos miraba fijamente la mancha blanca viviente que bajaba cada vez más para meterse en cada rincón de la ciudad e introducirse sin tapujos en cada pulmón humano. Cabello liso, piel oscura y ojos negros sinónimos de perdición; parada en una esquina de la novena donde sus colegas nocturnas se van de tour en diversos automóviles para ganarse una noche más de vida o por el contrario actualizar la fecha de vencimiento, ajustándola a término de pocas horas. Ella con el cabello suelto y libertino, con las piernas fijas al pavimento, formaba con sus manos una especie de arma, el meñique como gatillo fue accionado infinidad de veces hacia la niebla, no permitiría que el humo de su cigarrillo se mezclara con la pureza descendente, una contradicción a la vez para no saturar su desdicha. 

martes, 21 de mayo de 2013

MENTECATO






Deseaba no levantarme cada mañana, alargaba los sueños diariamente hasta donde la caricia de mi madre irrumpía para iniciar la rutina matutina de ir a la escuela. Cada fin de semana insistía en quedarme dentro de casa, no aceptaba invitaciones a parques, cumpleaños o comidas domingueras; mis amigos de barrio pensaron que me había tomado muy en serio lo de jugar al escondite, algunos rumoreaban que el monstruo que vivía  debajo de todas las camas de los niños y niñas me tenía secuestrado. Las vecinas preguntaban constantemente por mí ausencia en sus árboles de cacao y mamoncillo, y el perro de Nicolás dejó de menear la cola de tanta espera.  Mi oso Anselmo se ha convertido en mi cómplice, el único que a duras penas encuentra explicación para tanto silencio e infelicidad, juntos ante el primer gran obstáculo de mi vida, amarrarme bien los zapatos.

sábado, 18 de mayo de 2013

PSIDIUM ARACA




Asomó la mañana con cara gris y con la intensión de llorar, la ignoré cerrando la ventana. Paso a paso hacia el cuarto donde la somnolencia se asesina con una descarga de agua torpe y fría; divisé su cuerpo desnudo en la cama, me daba la espalda como si se tratara de una venganza natural. Dos almas y una sola desgracia, sostuve mi cabeza para que no provocara mi enterrada en el piso, lentamente me senté en un sofá, café y maltrecho, que albergaba el molde de por lo menos unas 40 nalgas diferentes, pertenecientes a dos generaciones inservibles. Una vez más la vi escurrida entre las sabanas trasnochadas, miré la hora para darle vida al tiempo y recordar que vivía un día más y uno menos a la vez, expulsé lentamente el aire que contenía en los pulmones y respiré hondamente para robarle algo a la vida, me sentí inmortal por unos segundos, y al oír caer la primera gota de lluvia sobre el tejado, la mortalidad me lamió la parte trasera del cuello y se extendió hasta la mitad de mi espalda, en ella sentí como escribió suavemente, 8524 días.

miércoles, 8 de mayo de 2013

BANANITA DE AGUARDIENTE




Tan sólo pienso en planicie, los colores han perdido cualquier característica de vida, se han transformado en una paleta de grises. Cada paisaje me oculta sus mesetas, me niega el azul de la tapa de la realidad, creo que esa es mi expiación por mutilar mi imaginación, camino inanimado, mirada de destierro y para hablar utilizo el método de cualquier etiqueta comercia,l porque el vocabulario se me redujo a 100 palabras. Parpadeo para demostrar que sigo vivo, aunque basta con moverlas para aniquilar unas cuantas pestañas; el aire entra y sale como se infla y desinfla un globo, la esencia quedó en una botella arrojada en la inmensidad de Mozambique o Malpelo, en uno de aquellos vuelos mentales en los que la luna me cegaba y me desnudaba la conciencia. Me dediqué a recorrer los sitios  oscuros, solitarios y grotescos, hospedaje de los y las olvidadas, de los sin nombre, me acomodé entre el mugre para revindicar lo que nunca tuve, entre tanta comodidad el miedo se jubiló para no atenderme, dejándole a la muerte una advertencia, no vale la pena ni siquiera visitarlo.

viernes, 26 de abril de 2013

CLEMENCIA




No me robe el sueño, dijo hacia el rostro que lo miraba con desesperanza, mientras bajaba su voz y pronunciaba, no me dejes, por cuarta vez. Era un simplista de los clásicos, de esos que aman sin aranceles, un extraño tipo de persona, si era lamido no causaría el menor impacto, su personalidad y su cuerpo eran inodoras e incoloras. Según la lógica eso es una doble negación, lo cual lleva a una afirmación, por lo tanto, eso es un déjeme, pero se jodió porque con mis silencios y mi odio transitorio y demás, no lo voy a hacer. Eso es de lo más básico, negativo más negativo da positivo, prendió su cigarrillo, inhaló unas cinco veces de el tan rápido como pudo, le expulsó el humo en el rostro y el hombre se convirtió en un niño desconsolado.

domingo, 31 de marzo de 2013

PÁRELE BOLAS




Vi diluirse una vida completa, las lágrimas hablaban de desquicio furtivos. Vi  la ilusión meneando su trasero groseramente mientras se alejaba hacia su próxima víctima. Circo de la desgracia, aviso luminoso de dimensiones exageradas, no era necesaria tanta luz para descubrir una mueca en la oscuridad, una inconformidad crónica, un espasmo mental. Tan sólo era necesaria una presencia, un cuerpo del pasado con pensamientos presentes y sin noción de futuro. Necesito dos salvaciones, una para mí y la otra para mí mismo, una inyección letal no sería la solución para acabar con la desdicha del doble esfuerzo por agonizar con aire gris en los pulmones, ideas premoldeadas, actos sin referentes y oscuridad tenue, sálvame cobarde.

DISTOPÍA




La mirada victoriana, el corazón de piedra tallado en la edad media, se escondía al menor acto de calidez humana, circundaba lugares públicos pero solitarios, empapados en la niebla de la madrugada, se desplazaba entre el espesor blanco convulsionando, brotando de su boca no una babaza blanca sino una verborragia absurda, descargaba lo que su moral no dejaba escapar cotidianamente, era desnudarse la existencia sin mostrar los genitales. Luego del monólogo esquizofrénico se abrieron paso las torturas placenteras, había que recargar aquello expulsado, la necesidad de culpa era su perdición, su opio inclemente y la línea fina de su cordura.

viernes, 22 de marzo de 2013

DEGUSTACIÓN




Me devoré los labios en cuestión de segundos, no sabían a hierro, eran más bien un aderezo de vacío, una prolongación entre la duda de si vivía por vivir o vivía con intenciones de vivirla. Me sacié de ansias naranjas, color de la temporada “Inútil Pretencioso”. Era tendencia que recurrieran a mí para donarme sus mortificaciones, si me abres en dos saldrán expulsadas como si fuera un relicario estallando, el mundo se dará cuenta de que la segunda caja de pandora fue abierta, para lo que sigue, dos tragos de tequila, una mujer o un hombre con los labios cubiertos de sal y el jugo de limón en el ombligo de quien se encuentre desplegando su desnudez en la alfombra, ¡salud, muerte!.

martes, 19 de marzo de 2013

EMPALAGOSA




Ella reposaba en un aterciopelado diván azul, dormía desnuda, abandonada en ese mundo onírico donde sólo gobiernan las tribulaciones que viven en lo profundo de su mente. Y allí está ella de nuevo, boca arriba, silueteando las sabanas con su cuerpo, con los pies apoyados sobre la pared, apuntando a través de la ventana hacia el cielo, cielo al que teme porque le recuerda el pecado. Su vida es pecado en todas las siete presentaciones capitales, por eso piensa que algún día le caerá encima y la hundirá en lo más profundo del infierno, hasta allá me arrastraría para presenciar el bullir de su esencia a mil grados centígrados. Yo la pienso en sepia, ese es el color de su piel, de sus ojos, de la miel a que sabe su cuerpo, esa es su invitación para hombres y mujeres, cadena perpetua si lo desea.